"Madame Bovary" (1856) Gustave Flaubert
Reseñas y pensamientos de Madame Bovary hay miles. Creo que será el último libro de Flaubert que leeré, luego de Bouvard y Pécuchet y los tres cuentos. Me encantó su forma de escribir y contar historias.
De este título me llevo el recuerdo de la gran escena de la fiesta rural con Rodolphe declarando su amor a Emma, y los pequeños detalles de cómo la ropa de la protagonista le impedía ciertos movimientos, detalles muy realistas sobre la situación de la mujer. Pero lo que al final me terminó de encantar más de este libro es la doble lectura que se hizo de él (y de su título) a lo largo de la historia.
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Primero, la lectura de la época. Flaubert no tenía intención de hacer un libro feminista, sino que buscaba hablar de una realidad de la época: mujeres que se suicidan por una vida atada a un hombre que no aman. Para esto dejó bien en claro que la culpa podía no ser del hombre (no se deja lugar a dudas que Charles es un pan de Dios, quizás hasta algo estúpido), más bien todo se debía a la situación de la mujer.
La historia empieza con la niñez de Charles y termina con su viudez y posterior muerte, el libro perfectamente podría tratarse de él. El título a partir de esta lectura se puede pensar como el episodio de la vida de ese hombre que hace que su vida dé un vuelco, Madame Bovary. Ella ni siquiera está nombrada, "señora de Bovary" (no se titula Emma Bovary). El nudo es la aparición de esta mujer en la vida de los personajes que de ninguna forma la pueden ignorar. Pero siempre se vuelve a Charles.
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Ahora bien, la segunda lectura, la de la actualidad, es un poco distinta. Su foco es Emma, su vida, su realidad, los intentos emancipatorios, la sociedad machista que no le da opción. Es por esto que se da el curioso fenómeno de que este libro figura como uno de los principales entre la literatura feminista cuando está escrito por un hombre del siglo XIX que no escribió nada más con ese propósito. No podía ser más que producto de una relectura. Dejar de lado el marco de la vida de Charles y centrarse en Emma para contar con un muy buen tino su forma de ver las cosas, su sensibilidad, sus necesidades como humana y como mujer, tan reprimidas en la época.
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Ambas lecturas, como cualquier otra, son válidas. Ahora, ya terminado el libro, al fin logré comprender la incógnita que me nacía sobre cómo este libro podía ser admirado en dos épocas y públicos completamente distintos.
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Sin embargo, leyendo El origen del narrador (editorial Mardulce), me doy cuenta de otras dos lecturas interesantes.
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Primero, la del fiscal que acusa a Flaubert de mal influenciar a las jóvenes lectoras de su libro. Según él, Madame Bovary destruye la institución del matrimonio, hace que las mujeres busquen su libertinaje y pequen contra Dios. Su evidencia son varias citas literarias, que terminan siendo cortes subjetivos y arbitrarios de la novela. Así lo hace notar el abogado defensor que plantea una segunda lectura: este libro es una advertencia de Flaubert a las mujeres de provincia para que no se descarrilen a los goces y las vanidades superfluas. Que Emma lleve a cabo sus deseos carnales y vanidosos solo la lleva a la frustración, el aburrimiento y la ruina. Es decir, lo que el autor quería hacer, según el abogado defensor, era exigir una mejor y mayor educación, una contención que las constriña más.
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Sorprende pensar que la idea del autor sea tan distante de la lectura que hoy se hace de la novela. Mientras que la lectura inmoral del fiscal se asemeja más a la lectura feminista de hoy en día, que brega por la emancipación de la mujer y el empoderamiento (aun si llega a un final fatal).
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Como dije al inicio, puede haber miles de lecturas posibles, para eso es el arte. Estas fueron las que me interpelaron más mientras devoraba este libro.
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Luego podríamos enmarcar este libro con los otros de su obra. Y así hablar de la creciente estupidez del mundo y de la desromantización que Flaubert plasmó en cada libro. En Madame Bovary, la desromantización se da en el plano sentimental (así como en B y P hubo una desromantización de la idea de progreso por la ciencia). La estupidez es la de Emma y Homais, siendo ella la que se encuentra con una pared que le impide seguir adelante, mientras que el farmacéutico logra la cruz de honor. También acá podría hacerse una lectura de género.
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328 págs.
Literatura francesa, Literatura feminista.



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